domingo, 21 de abril de 2013

Sierra Minera de La Union (2)

Lavadero de Remunerada.

El lavadero tenía como misión lavar el material extraído de la mina “género” para eliminar las impurezas, separando el mineral metalífero útil, o “mena”, del estéril o “ganga”. Éste en concreto fue construido en al año 1920 para lavar el género extraído en las explotaciones de estaño de la Concesión Remunerada, mina que mantuvo su actividad hasta 1950.

Hay restos de lavaderos que han utilizado diversas técnicas, las cuales representan épocas distintas. El lavadero de Remunerada es un lavadero gravimétrico, el cual se basa en la diferencia de densidad de los distintos minerales para su separación y concentración. Este método de lavado fue empleado hasta 1940, cuando se instalan los primeros lavaderos de flotación diferencial. Método que conseguía extraer más mineral durante el lavado por medio de reactivos químicos.

Proceso gravimétrico de separación.

Tras el machacado en la molienda del “género”, se depositaba éste en el palanquín o criba Cartagenera, ésta era una criba sumergida en una pequeña balsa o pila de agua “tinanco”. Por medio de una gran palanca se sacudía esta criba con movimientos verticales, de forma que los materiales ligeros se eliminaban en suspensión y sólo permanecían en la criba los minerales más densos. Una vez realizado este lavado, el resto (estéril o ganga) se volvía a refinar en los “rumbos”.

Los “rumbos” son balsas circulares con el fondo ligeramente cónico. Los residuos, resultantes de los lavados en el “palanquín”, eran nuevamente tratados para aprovechar los restos de mineral que no se habían podido extraer con este sistema de cribas. Estos residuos se vertían en el centro del rumbo, a la vez que eran esparcidos por los cepillos, telas que con la acción del agua iban arrastrando y depositando los materiales sobre la base cónica del rumbo, dejando los más ligeros en los bordes y los más densos en la parte central.

Una vez tratado y separado el mineral metalífero o “mena” del residuo estéril o “ganga”, éste último se vertía a las ramblas o se acumulaba en balsas de estériles “terreras”. El mineral se almacenaba en la zona de secado para su posterior traslado a las fundiciones.