martes, 19 de marzo de 2013

Senderismo por la Mina del Lirio

Ruta realizada con el Grupo Senderista de Los Belones por una de las minas, ya abandonada, de El Llano del Beal: la mina del Lirio. Esta vez usamos los coches para llegar desde Los Belones (que es el punto de encuentro de este grupo) hasta el comienzo de la ruta, en el aparcamiento próximo al comienzo del camino que sube a la Batería de Cenizas, en la carretera que une Portmán con Los Belones, en un desvío que indica dirección "Llano del Beal".

Hoy somos 13 senderistas (algunos menos que la semana anterior), y la que nos guía es Pepita, que conoce bien toda esta zona porque se ha criado aquí, en Atamaría, aunque lleva
algunos mapas e indicaciones que se ha hecho en papel, aunque no creo que sea por si se pierde. Nos cuenta que ella pasaba por estos caminos andando para ir de su casa hasta la estación del Llano del Beal a tomar el tren, y que ahora están mucho peor los caminos de como estaban entonces.

Aunque en el mapa de la ruta dice que la altura inicial es de 64 metros y en menos de 100 metros llegamos a 122 metros, eso es un error, pues no existe tan pronunciada pendiente (no te asustes). Lo que hay es un camino que va ascendiendo muy muy suave, en dirección al Llano del Beal.

A nuestro alrededor, por todos lados, los pinos quemados del incendio que provocaron en junio de 2011, aunque aún quedan muchos verdes que se salvaron "de la quema". A nuestra izquierda queda el Pico del Águila, el punto más alto de esa zona y al que espero subir algún día.

Pasamos junto lo que parece ser el pozo de entrada a una mina, todo en ruinas y poco más adelante se divisan, también a la izquierda, los molinos generadores de energía eléctrica del campo eólico de La Unión.

Al llegar a un collado, donde vemos dos pozos con brocal (uno a cada lado del camino), dejamos el camino que sigue para el Llano de Beal y tomamos otro que sale a la derecha y continúa ascendiendo. Vemos bastantes pozos cerca del camino y allá abajo, por el Norte, las minas de El Llano del Beal.

Llegamos a un collado donde empezamos a ver el mar: el Mar Menor, con sus pueblos ribereños. El agua está hoy bastante turbia pues hace bastante viento (y algo de frío también) y posiblemente haya removido las arenas del fondo. Aprovechamos este lugar para hacer las fotos del grupo.

Seguimos el camino ascendente y pasamos por algunas zonas con hundimientos de tierras, más pozos y una construcción en forma cilíndrica que podría ser algún tipo de horno (con esto de no llevar guía nos perdemos muchos detalles, pero bueno, venimos a andar, aunque lo que se aprenda también viene bien).

A la derecha del camino y a un par de metros de altura queda una gran oquedad en la roca a modo de cueva poco profunda y convenimos en que deberíamos poner allí alguna imagen de la Virgen y decir que se nos ha aparecido y nos ha dicho que lo hagamos allí el altar y hacer peregrinaciones todos los años. También podríamos poner un grifo con agua y decir que es agua milagrosa... y ya tenemos montado nuestro "Lourdes" local.

Poco más adelante, y al llegar ya al collado donde comienza la bajada, con unas vistas excelentes a los campos de golf de Atamaría, cabezo de La Fuente y parte de La Manga, hacemos la parada de restauración, al resguardo del viento y un solecico estupendo. Tras la parada, una gran bajada que nos lleva a lo que queda de la Mina del Lirio, que era el propósito principal de nuestra ruta de hoy.

Recorremos lo que queda de las instalaciones, el lavadero, la cinta transportadora del mineral que iba por una especie de acueducto, el pozo con la jaula para bajar a la mina y otros edificios (todos ellos en ruinas, claro) y uno muy curioso con un montón de estanterías de madera en la pared, que parece que era una especie de tienda o almacén.

Más adelante, los pantanos (secos, por supuesto porque si no, no hubiéramos podido cruzarlos) donde iba a parar el agua resultante del lavado del mineral. Lo curioso son las orillas de estos pantanos, en diversos niveles, que están reforzadas con palos de madera para aguantar y sujetar la tierra y evitar que se desmoronaran, dejando escapar el agua.

También nos encontramos los restos de un "artilugio" que podría ser un medidor de lluvia (al que le faltaría en la parte superior el embudo para recoger el agua); está vallado con un lado cerrado con candado y otro completamente roto.

Aunque el camino continúa por la izquierda, nosotros tomamos un atajo campo a través, que para eso llevamos una guía que se conoce bien estos lugares, y acortamos un trozo, llegando hasta un restaurante y enseguida a la carretera Portmán-Los Belones, a la altura de los campos de golf (concretamente del hoyo 6). Seguimos andando por esta carretera, con precaución (aunque hay escasos vehículos a pesar de ser domingo) y llegamos al punto de partida, en el aparcamiento.

Si quieres ver esta ruta en la Web del grupo senderista de Los Belones y las fotos, entra aquí.




Altitudes: Salida:  133 mts;  Máxima: 302 mts. mínima: 104 mts. ;  media: 181 mts.
Pendiente  Máxima: 31.8 %. Media:  5.8 %
Distancia:  7.56 ktms.